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La tensión comercial entre la Unión Europea y China se amplía más allá de los vehículos eléctricos

Las tensiones comerciales entre Europa y China se han extendido más allá de los vehículos eléctricos y ya alcanzan a un abanico más amplio de industrias, desde los productos químicos hasta los materiales críticos y las cadenas de suministro de tecnologías limpias.

Este cambio se refleja en los flujos comerciales. Las exportaciones chinas hacia la Unión Europea se aceleraron con fuerza en 2022, mientras que las exportaciones europeas hacia China comenzaron a estancarse por esas mismas fechas y no han vuelto a alcanzar el máximo registrado en febrero de 2023. Sin embargo, a pesar del estancamiento de las exportaciones europeas hacia China, el país asiático sigue aumentando su participación en las importaciones totales de la Unión Europea

La competitividad de los precios de exportación chinos también está presionando a la baja los precios globales de los bienes. En respuesta, la Unión Europea impuso aranceles a los vehículos eléctricos procedentes de China en 2024; sin embargo, el déficit comercial ha seguido ampliándose. De cara a este año, el foco se sitúa en las normas sobre el acero, los pequeños envíos de comercio electrónico y el avance del impuesto al carbono del bloque (CBAM).