Image

La inversión china en vehículos eléctricos (EV) presiona el sector automotriz en Tailandia

A medida que China redirige cada vez más su comercio, capital y capacidad industrial, las economías de terceros países se están reconfigurando en función de su grado de integración en cadenas de suministro centradas en el país asiático.

Tailandia es un claro ejemplo de esta dinámica. El país avanza en la transición hacia los vehículos eléctricos, impulsado tanto por sus objetivos climáticos como por la necesidad de anticiparse al declive de los motores de combustión interna y proteger el futuro de su sector automotriz. En este contexto, los subsidios y las exenciones arancelarias han facilitado el aumento de importaciones procedentes de empresas chinas, a las que, al mismo tiempo, se les exige fortalecer la producción local de vehículos eléctricos, en medio de la sobrecapacidad que enfrentan en sus mercados domésticos.

Sin embargo, este proceso está generando tensiones en el sector. La entrada de importaciones de bajo coste y la construcción de nuevas instalaciones por parte de compañías chinas están presionando a la industria local. Como resultado, la utilización de la capacidad en las fábricas automotrices de Tailandia ha disminuido de forma sostenida, mientras que los fabricantes nacionales ya han expresado su descontento con el marco de políticas vigente.