Image

Las expectativas económicas de los hogares australianos se debilitan pese a la solidez de otros indicadores

El deterioro en la percepción económica de los hogares australianos refleja la rapidez con la que un shock energético puede erosionar las expectativas. Este debilitamiento se produce a pesar de señales de solidez en otros frentes, como un mercado laboral ajustado y una ola de inversiones en centros de datos que impulsa el crecimiento del PIB.

Las encuestas indican que los hogares esperan una inflación superior al 6% en los próximos dos años. Aunque el repunte inicial de los precios de la gasolina ya se ha moderado, las expectativas económicas siguen en niveles comparables a los momentos más críticos de la pandemia. De hecho, desde principios de 2022 predominan lecturas negativas, incluso en ausencia de una recesión.

La inflación ya mostraba una tendencia al alza antes del conflicto en Oriente Medio, lo que llevó al Banco de la Reserva de Australia a aplicar múltiples subidas de tipos de interés. Sin embargo, el banco central podría inclinarse por recortes en el medio plazo, evidenciando la creciente desalineación entre los ciclos inflacionarios y de política monetaria en las economías desarrolladas.